MADRES TRABAJADORAS.

Es un hecho que en nuestro país, las madres son el eje del hogar. Por tradición las mujeres han sido el pilar de las familias mexicanas. Son ellas las que forman y educan a los hijos, apoyando al marido que sale a trabajar por el sustento de la familia. Pero este esquema de “acuerdo social” ha ido cambiando en los últimos años. Las parejas modernas necesitan de dos salarios para satisfacer las necesidades de todos los integrantes de la familia.

En la actualidad, las mujeres se han ido incorporando al mercado laboral de manera más frecuente ya sea por una realización personal o profesional o porque las necesidades económicas de las parejas modernas así lo requieren.

IMPORTANTE CONTRIBUCIÓN ECONÓMICA.

Muchas mujeres contribuyen no sólo con los gastos de la familia sino también invierten parte de su salario en los pagos de hipotecas, u otros instrumentos de consumo necesarios para la vida moderna como el servicio de internet, telefonía, luz, gas, crédito automotriz, etc.

Sin embargo, la labor de la mujeres sigue sin ser valorada en su entera dimensión y más en los tiempos de pandemia que todos padecemos actualmente.  Antes de la crisis era normal que las madres trabajadoras dejaran a los hijos en la guardería o en la escuela para poder desarrollar su labor en su centro de trabajo, y después regresar a una ingrata labor como lo es la organización del hogar.

DESVENTAJAS LABORALES.

Con la implementación del home office, la labor de las madres trabajadoras se ha incrementado exponencialmente. Si bien ya no deben desplazarse a su centro de trabajo, sí se enfrentan a una situación muy compleja, llevan más de un año tratando de sacar adelante su profesión, un emprendimiento, las clases a distancia de los hijos, el trabajo del hogar y mantener un estado emocional y físico de salud personal para que no se deteriore la relación de todos los miembros de sus familias.

La pandemia permite ver de manera clara la desigualdad que existe entre mujeres y hombres en varios campos de la vida. El primero es la falta de equidad en las tareas del hogar y el trabajo de cuidados. Según la ONU Mujeres, las madres realizan casi tres veces más de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados que los hombres.

Labores de limpieza, las compras, la preparación de los alimentos, el lavado de la ropa y otros detalles que se deben considerar cuando se trata de sacar un hogar adelante, son sólo unos ejemplos de la labor no reconocida de las madres trabajadoras en nuestro país.

DESVENTAJAS SALARIALES.

A lo anterior se debe sumar la brecha salarial que por décadas ha existido entre mujeres y hombres y que, según datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) es del 14.6% lo que, indirectamente repercute en la permanencia de las madres trabajadoras en el mercado laboral.

Sostener un hogar en tiempos de pandemia exige privilegiar el trabajo del proveedor con mayores ingresos, por lo que muchas madres se han visto forzadas a dejar su trabajo remunerado para poder atender las labores domésticas y la atención educativa de los hijos. Pero para las que han decidido permanecer en sus puestos de trabajo haciendo Home Office, la carga en las obligaciones remuneradas ha aumentado sin tener un incremento de salario.

Desde el confinamiento, las presiones para las madres trabajadoras se han incrementado pues de ellas depende la salud física y emocional de toda la familia, deben evitar el contagio de sus familiares y, en muchos casos, cuidar además a sus propios padres y todo sin poder salir a ningún lado. Aunado a las presiones económicas y al incremento de la violencia familiar que el mismo encierro propicia y que de manera irremediable afecta su estabilidad emocional.

LAS MADRES TRABAJADORAS SON MARAVILLOSAS.

Reconocer la labor de las madres trabajadoras es lo menos que todos podemos hacer. Las mujeres han demostrado a lo largo de la historia que no son el sexo débil, que el gran privilegio de engendrar la vida de otro ser, llevarlo en su vientre, alimentarlo, cuidarlo y en muchas ocasiones ser al mismo tiempo sostén de su casa es un mérito extraordinario que merece ser exaltado en todos sentidos. Todas las madres son un ejemplo de fortaleza, valentía y tenacidad, pero las madres trabajadoras que contribuyen con su esfuerzo, conocimiento y experiencia al patrimonio familiar, representan la lucha por la igualdad de género que se ve reflejado cada día más en muchos aspectos de la vida en nuestro país. Nuestro reconocimiento y agradecimiento a todas ellas.

Texto: Ricardo Tejeda

Para Recruiters & HR Advisors LATAM

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