LOS GRANDES TODAVÍA VALEMOS.

¿Los mayores de 60 años estamos destinados al olvido? No… Definitivamente no. Todavía tenemos mucho que aportar. Hoy el mundo y algunas grandes empresas están dirigidos por jóvenes; son ellos quienes aportan ideas nuevas, creativas y muy inteligentes. Pero, ¿Y la experiencia no cuenta?

Tal vez nuestra generación recuerda con nostalgia a nuestros abuelos. Esos seres que nos llenaban de historias -sus historias- la cabeza, a quienes recurríamos cuando no teníamos una respuesta. Eso era algo que nos hacía apreciarlos y comprender tantas cosas.

Pero eso no sucede en el ámbito laboral actualmente. A los mayores se nos relega, no se nos toma en cuenta y se cree, equivocadamente, que ya no valemos y se desprecia su experiencia, sus conocimientos y su necesidad de seguir siendo útiles… Se cree que ya no tenemos mucho para ofrecer, que la tecnología nos ha rebasado y que no encajamos en esta dinámica vertiginosa de la vida moderna.

Pero nada más lejos de la realidad… los mayores seguimos siendo productivos, también tenemos ideas e ideales, inquietudes y sueños por realizar, estamos en un etapa de madurez especial lo que nos permite agregar valor a los nuevos proyectos, sin importar su origen.

Las personas “grandes” tienen necesidad de comunicarse, de enseñar y sobre todo, de seguir aprendiendo. Relegarlos social y laboralmente implica condenarlos a la depresión, a la desesperación y a sentirse acabados cuando su vida laboral aún no ha terminado.

Ser grande o adulto mayor, debería ser un orgullo y no una vergüenza. Tener experiencia es algo que sólo los años nos brindan y explotarla positivamente es lo que nos da valor por encima de muchas cosas. Hoy los mayores debemos reconocer que no somos un estorbo, sino un cúmulo de conocimientos que se debe apreciar, que se debe tomar en cuenta y que vale… vale mucho.

Hace algunos años también fuimos jóvenes y creíamos que nos podíamos “comer el mundo a puños”, algunos de mis contemporáneos terminaron comiéndoselo demasiado rápido o el mundo fue quien terminó devorándolos a ellos y hoy ya no están más con nosotros. Pero los que fuimos un poco más lento, aprovechando las oportunidades que nos brindó la vida, lo pudimos lograr gracias al consejo y enseñanzas de los mayores, de quienes nos tuvieron paciencia y creyeron en nosotros.

Los jóvenes que fuimos antes, le pedimos hoy a la sociedad, que vuelva a creer en nuestras capacidades, que nos ayuden a prepararnos para enfrentar los retos que la vida nos presenta en esta madurez a la que le tenemos respeto y miedo porque los que podían aconsejarnos ya hace mucho que se fueron… Los Grandes les pedimos a todos que se den cuenta que todavía valemos.

Ricardo Tejeda T.

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