EL RECUENTO DE LOS DAÑOS.

Desde que inició la crisis de salud en el México, en el ya lejano mes de febrero de 2020, han cambiado las perspectivas de la población con respecto al virus de Covid-19. En un principio se pensaba que sería algo pasajero y que esa amenaza terminaría en 15 días, un mes o a lo mucho, en dos. Sin embargo, parece que el virus irrumpió en nuestras vidas de manera definitiva y que tendremos que convivir con él durante mucho tiempo más.

Desde luego, lo más apremiante fue cuidar nuestra salud y la de nuestros seres queridos, familiares, amigos y compañeros de trabajo. El manejo de la crisis que se ha hecho por parte de las autoridades sólo ha logrado preocuparnos más cada día. Las cifras de muertos no han dejado de aumentar y cada vez nos enteramos de que un conocido cercano o se ha infectado o lamentablemente, ha muerto.

El miedo empezó a apoderarse de nosotros, era como si estuviéramos viviendo una película de ciencia ficción en donde la humanidad toda, estaba amenazada con desaparecer. Salir a la calle y tratar de realizar tareas cotidianas como hacer las compras en el supermercado, se convirtió en algo nuevo y extraño, para todos. Ver a la gente con cubrebocas, máscaras transparentes, guantes quirúrgicos y toda clase de desinfectantes, era como presenciar una escena pos apocalíptica.

LA NUEVA CRISIS

Aunado a la crisis de salud, irremediablemente llegó otra igual de catastrófica: la crisis económica. Muchas empresas grandes y pequeñas se vieron obligadas a tomar medidas drásticas para prevenir contagios con el fin de cuidar la salud de todos. Por disposición oficial se suspendieron las clases en las escuelas de todos los niveles y las actividades “no esenciales”, dejando a millones de personas en sus casas guardando “sana distancia”.

Se implementaron acciones de emergencia, como que los alumnos tomaran clases a distancia y que los empleados, que tuvieran la posibilidad, hicieran “home office”. Después llegaron los despedidos, las reducciones de salarios e incluso, el cierre definitivo de muchas pequeñas y medianas empresas, que son las que mantienen gran porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

Con ese panorama, el desempleo se disparó de manera súbita y no hubo un plan de rescate por parte de las autoridades para contener los efectos colaterales que arrastró la pandemia. El gobierno implementó el sistema de “semáforos”, para determinar la posible reapertura de ciertas actividades con la finalidad de reactivar la economía que se viene dando de manera lenta y desesperante. Así entramos a lo que se ha dado en llamar “La Nueva Normalidad”, a la que no hemos terminado de acostumbrarnos.

La economía nacional tampoco a respondido de forma favorable a la Nueva Normalidad y eso lo reflejan los números proporcionados por el propio gobierno: la oferta y demanda global de bienes y servicios cayó en un 21.6% entre los meses de abril a julio y la inversión privada se desplomó en más del 30% lo que representó su mayor caída en 25 años, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

LOS RECURSOS HUMANOS EN LA NUEVA NORMALIDAD.

Desde siempre, los Recursos Humanos han sido un área multidisciplinaria, lo mismo pueden ejercer como expertos en finanzas, vendedores, abogados y hasta terapeutas, sobre todo en las empresas medianas y pequeñas.

Con la situación actual su función debe ser mucho más asertiva con el personal de la compañía al mismo tiempo que deben mantener la continuidad del negocio durante el tiempo que dure la pandemia; lo que incluye determinar medidas de salud y seguridad así como establecer protocolos de distanciamiento social para evitar contagios, organizar los horarios de trabajo en diferentes turnos y las tareas que se deban desarrollar desde los hogares, modernizar los sistemas de comunicación para desarrollar reuniones a distancia aprovechando los recursos tecnológicos a su alcance.

Tareas que son imprescindibles para lograr la continuidad de su organización en el ámbito comercial. Los Recursos Humanos son la clave para que la economía del país se mantenga lo menos afectada posible. Esta crisis debe servir a los encargados de reclutar talento en las empresas para reorganizar las funciones de todo el personal. Para mirar con nuevos ojos al futuro no sólo de su empresa sino a todo su ámbito de influencia.

Es responsabilidad del área de Recursos Humanos establecer las directrices que más convengan a todos para mantener los pies en la tierra, sin arriesgar la salud comercial de su empresa y dejar de ser un departamento más de la misma. Deben ser factor de crecimiento para normalizar la oferta y la demanda que permita la recuperación total de la economía.

El manejo de la incertidumbre en la Nueva Normalidad demostrará la capacidad de los Recursos Humanos para prever todo el proceso de reinicio de operaciones tomando en cuenta las necesidades de los empleados cuidando su salud mental y física. Con todo esto, los Recursos Humanos deben ser el mayor socio comercial de las empresas al encontrar una respuesta ágil al manejo de la crisis aportando su experiencia y descubriendo las opciones que los líderes empresariales necesitan para superar los daños que esta pandemia está dejando en las organizaciones, en el país.

Texto: Ricardo Tejeda

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Para: Recruiters & HR Advisors LATAM