PANORAMA DE LA SUBCONTRATACIÓN EN MÉXICO

En México, las autoridades han comenzado la reactivación económica por medio de un sistema de vigilancia por “semáforos” que tienen la finalidad de monitorear tanto el número de contagios en cada municipio, como la disponibilidad hospitalaria con que cuentan.

Con este esquema se le dió prioridad a las llamadas “actividades esenciales”, pero también se han reanudando algunas labores “no esenciales”, lo significa que la emergencia sanitaria puede extenderse de manera indefinida.

Es claro que el objetivo de esta medida gubernamental es poner en marcha a la economía en todos los sectores del país. Sin embargo, la experiencia reciente nos demuestra que es precario e inestable el equilibrio entre la crisis sanitaria y sus consecuencias sociales.

Bajo este marco, la subcontratación ha demostrado que sí está lista para esta nueva etapa.

El principal reto que afrontan todos los centros de trabajo es el de volver a operar de manera paulatina hasta alcanzar su forma habitual, cuidando simultáneamente la salud de sus trabajadores. Para ello, tendrán que ponerse en práctica la creatividad y la flexibilidad laboral.

Las empresas profesionales de tercerización llevan mucho tiempo dedicándose a gestionar paquetes de prestaciones, a brindar capacitación a distancia y a aprovechar modelos como el teletrabajo, el empleo a tiempo parcial y el trabajo por turnos. Si bien todos éstos son mecanismos dinámicos que llevan muchos años sirviendo para incrementar la productividad de las empresas y para fortalecer los derechos de los trabajadores, ahora, en esta nueva normalidad, se tornarán indispensables.

Debido al Covid-19, numerosas cadenas productivas internacionales se vieron suspendidas. Si a esto le añadimos la tensión comercial y fiscal que existe actualmente entre Estados Unidos y China, todo apunta a que muchas actividades se regionalizarán y por lo tanto, América del Norte tendrá que fortalecer sus lazos  comerciales en la región y reestructurarse parcialmente.

La subcontratación ha estado presente en sectores como la industria y el turismo, que son actividades estrechamente relacionadas con los lazos económicos y laborales entre México y su vecino del norte. Así, incluso para la rearticulación de cadenas de trabajo internacionales, la tercerización desempeñará un papel protagónico a corto y a largo plazo.

El argumento de los empresarios es que la tercerización es muy importante para la economía nacional, ya que 30% de los trabajos formales son subcontratados y 25% del personal ocupado es tercerizado; cerca de 8 millones de connacionales trabajan en el esquema del outsourcing: 3 millones de jóvenes, 4 millones de mujeres y un millón de madres solteras.

Entre 2013 y 2019, 33% de los empleos formales creados fueron subcontratados y hay industrias, como la maquila electrónica, el sector aeroespacial y la industria automotriz, que dependen casi en su totalidad de la subcontratación.

La subcontratación incrementa la productividad, reduce gastos innecesarios, permite que las empresas se concentren en sus actividades principales, profesionaliza servicios, capacita trabajadores, impulsa a PYMES, crea redes internacionales de producción y comercio, detona el uso de nuevas tecnologías e impulsa el trabajo formal.


Texto de Edwin Lara.

Ejecutivo comercial Recruiters & HR.

Estilo de Ricardo Tejeda.

Corrector de estilo de IN-genio.